Si estás organizando tu viaje a Japón y quieres saber cuáles son los templos más famosos de Japón, este blog te va a venir genial. Japón está lleno de templos y santuarios (miles, literalmente) y es normal abrumarse cuando intentas decidir cuáles merecen un hueco en tu ruta.
La buena noticia es que no necesitas verlos todos para llevarte una idea real de lo que hace tan especial a cada uno. Algunos impresionan por su historia, otros por su ubicación, por su ambiente o por la sensación que dejan cuando los visitas. Y también hay templos menos conocidos, que pueden llegar a sorprenderte más que los famosos que habrás visto por todas partes.
En esta guía hemos reunido los templos y santuarios más conocidos del país y otros menos turísticos que también merecen muchísimo la pena. ¡Y te contamos qué hace especial a cada uno para que puedas elegir con criterio!
Templo o santuario: cómo diferenciarlos en Japón
Cuando empiezas a preparar tu viaje es normal mezclar templos y santuarios. Desde fuera pueden parecer lo mismo, pero pertenecen a religiones distintas y eso influye en la arquitectura, en lo que encontrarás dentro y en cómo se viven. Saber diferenciarlos te ayuda a entender lo que estás visitando y a ver Japón con otros ojos: no es lo mismo un lugar dedicado a Buda que un espacio consagrado a una deidad sintoísta (kami). Si te fijas un poco, verás que cada uno transmite sensaciones distintas.
Los templos son budistas. Su nombre suele terminar en -dera, -tera o -ji, como Kiyomizudera, Ryoanji, Todaiji o Kuramadera. Dentro encontrarás salas de oración, estatuas de Buda, olor a incienso y jardines que invitan a bajar el ritmo. Suelen ser lugares más recogidos, donde el ambiente es tranquilo y casi ceremonial. En muchos templos también hay pequeños senderos, estanques con carpas y rincones pensados para contemplar sin prisa. Es un tipo de visita que se disfruta mucho cuando quieres hacer una pausa dentro del viaje.
Los santuarios son sintoístas. Sus nombres suelen terminar en -jinja (como Itsukushima Jinja o Kasuga Jinja), en -gū (como Heian Jingū o Meiji Jingū), o en -taisha, que significa gran santuario, como Fushimi Inari Taisha o Kasuga Taisha. Los reconocerás enseguida por el torii de la entrada, que marca el paso del mundo cotidiano al espacio sagrado. También encontrarás la fuente de purificación y las tablillas ema, donde se escriben pensamientos o peticiones: agradecimientos, metas personales, deseos para el futuro… Los santuarios suelen estar muy ligados a la naturaleza, así que es habitual verlos rodeados de bosques, ciervos, montañas o incluso junto al mar.
En Japón hay más de 77.000 templos budistas y más de 80.000 santuarios sintoístas, así que intentar verlo todo es imposible. La clave está en escoger los que encajan contigo y con tu forma de viajar: si te gusta la historia, la arquitectura, los bosques, las vistas… siempre habrá uno que te sorprenda.
Y si necesitas una visión general antes de empezar a elegir, puedes echar un vistazo a nuestra Guía de viaje a Japón, donde te ayudamos a organizar tu viaje a Japón.


Los templos y santuarios más famosos de Japón
Japón está lleno de templos y santuarios. Hay algunos que destacan por historia, arquitectura o por la sensación que dejan cuando los visitas. Estos son los que de verdad representan lo que la mayoría de viajeros imagina al pensar en los templos más famosos de Japón. Muchos de ellos están en Kioto, la antigua capital, así que es un buen punto de partida si quieres ver varios en poco tiempo.
Templos y santuarios famosos en Kioto
Kioto es la ciudad con más templos y santuarios del país, y también donde se encuentran algunos de los más visitados y emblemáticos. Si estás organizando tu ruta por la ciudad, puedes echar un vistazo a nuestra Guía completa de Kioto: templos, jardines y barrios históricos, donde recopilamos itinerarios y consejos prácticos para que no te pierdas lo esencial.
Kiyomizudera, templo con vistas panorámicas de Kioto
Kiyomizudera es uno de los templos más famosos de Japón y donde disfrutarás de una de las panorámicas indispensables en Kioto. Su enorme terraza de madera, construida sin un solo clavo y suspendida sobre la ladera, ofrece una de las panorámicas más bonitas de la ciudad. Es Patrimonio de la Humanidad y aunque suele estar muy concurrido, tiene algo muy especial: el sonido de las campanas, el olor a incienso y esa mezcla de colores entre los árboles y los tejados del templo.
Además del mirador, merece la pena recorrer el recinto con tranquilidad: el pabellón Okunoin, los senderos que bajan hacia la cascada Otowa y las pequeñas salas donde la gente reza o enciende velas. Si vas a primera hora, la luz es preciosa y el ambiente es mucho más tranquilo.

Kinkakuji, templo conocido como el Pabellón Dorado
Kinkakuji es uno de los templos más fotografiados de Japón. El pabellón recubierto en pan de oro reflejándose en el estanque es una imagen impresionante. También es Patrimonio de la Humanidad y uno de los templos más visitados de Kioto, así que conviene ir con la idea clara de lo que es: una visita tan bonita como concurrida.
El recorrido es lineal y cerrado. No puedes pasear libremente por el recinto, sino solo seguir un camino marcado que rodea el estanque y atraviesa el jardín. Si vas a primera hora suele haber algo menos de gente y puedes disfrutar de la estampa con más calma.
Al final del recorrido suele haber una pequeña casa de té donde puedes probar un matcha con dulce tradicional antes de seguir tu ruta por Kioto.

Fushimi Inari Taisha, el conocido santuario con miles de torii
Fushimi Inari Taisha es uno de los lugares más reconocibles de Japón. Sus miles de torii rojos en forma de túnel crean una de las imágenes más reconocibles de Kioto. El santuario está dedicado al dios del arroz y la prosperidad, así que verás estatuas de zorros (kitsune) por todas partes: son los mensajeros de la deidad y forman parte del encanto del lugar.
La parte inicial del recorrido es la más concurrida, pero si continúas subiendo hacia la montaña, el ambiente cambia por completo: caminos silenciosos, pequeños altares y miradores con vistas increíbles de Kioto. No hace falta llegar hasta la cima; con llegar a Yotsutsuji (el cruce principal) ya puedes ver el cambio. Para evitar multitudes, ve muy temprano o al final de la tarde; de noche también se puede visitar y el ambiente es super especial, aunque nuestra recomendación es ir por la mañana temprano y verlo con la luz del día.
Como curiosidad, algunas escenas de Memorias de una geisha se rodaron aquí, y aunque el sitio ya era famoso mucho antes, la película contribuyó a que la imagen de los torii se hiciera aún más icónica a nivel internacional.

Ginkakuji, templo conocido como el Pabellón Plateado
Ginkakuji es uno de los templos más elegantes de Kioto. Su nombre significa “Pabellón Plateado”, aunque nunca llegó a recubrirse de plata. Aun así, su estética sobria y su entorno lo convierten en un lugar muy especial. Es Patrimonio de la Humanidad y uno de los templos más visitados de Kioto, pero aun así conserva un ambiente mucho más tranquilo que su “hermano dorado”.
Lo más bonito de Ginkakuji es su jardín. Nada más entrar te encuentras con el Montículo de Arena de Plata, una formación de arena blanca perfectamente modelada que simboliza el monte Fuji y que refleja la luz del sol sobre el pabellón. El recorrido sigue por senderos entre musgo, estanques y salidas elevadas desde las que se ve todo el recinto con las montañas de Higashiyama al fondo.
Aunque la visita tiende a ser lineal, aquí sí puedes disfrutar del paseo con calma porque la sensación es más espaciosa que en Kinkakuji. Si vas a primera hora o justo antes del cierre, el ambiente es especialmente agradable.
Templos y santuarios famosos en Tokio
Si es tu primera vez en la capital, estos son los templos y santuarios que mejor representan la mezcla entre tradición y vida moderna que define a Tokio. Y si quieres ver cómo encajan dentro de una ruta completa por la ciudad, puedes echar un vistazo a nuestra Guía completa de Tokio: qué ver y qué hacer en tu primer viaje.
Sensoji, el templo más antiguo de Tokio
Sensoji es uno de los templos más famosos de Japón y el más antiguo de Tokio. Está en el barrio de Asakusa y tiene una energía muy especial: farolillos gigantes, calles llenas de tiendas tradicionales y un ambiente muy animado (¡y abarrotado!) a cualquier hora del día.
La visita empieza por Kaminarimon, la puerta con el farolillo rojo enorme que habrás visto mil veces. Desde ahí recorres Nakamisedori, una calle llena de puestecitos tradicionales. Es muy bonita para pasear, pero también bastante turística, así que los precios suelen ser más altos que en otras zonas cercanas.
El salón principal suele estar concurrido, pero si vas, te recomendamos que dediques un momento para encender incienso o dejar una moneda en la zona de oración. Detrás del edificio principal también hay un pequeño jardín con estanque que muchos visitantes pasan por alto y que es perfecto para salir un poco de la multitud.
Un detalle práctico: si quieres verlo más tranquilo, ve a primera hora de la mañana o cuando cae el sol. De noche, el templo iluminado es una preciosidad y hay menos turistas.

Meiji, un santuario escondido entre bosque
Meiji Jingu es uno de los santuarios más importantes de Tokio y al mismo tiempo uno de los más tranquilos. Está en pleno Shibuya, pero para llegar tienes que cruzar un camino rodeado de árboles altísimos que te hace olvidar por completo que estás en una de las ciudades más grandes del mundo.
Al cruzar el gran torii de madera empieza la experiencia del santuario: silencio, olor a madera y ese ambiente tan calmado que parece imposible estando en pleno Tokio. Dentro puedes escribir un deseo en una tablilla ema, ver la hilera de barriles de sake donados por bodegas japonesas y, justo enfrente, los barriles de vino franceses que simbolizan la amistad entre ambos países.
Si vas por la mañana temprano o al final del día, el santuario está especialmente bonito. Y si quieres seguir con la ruta, el parque Yoyogi está justo al lado, perfecto para sentarte un rato y descansar antes de volver al ritmo de Tokio.


Zojoji, templo tradicional junto a la Torre de Tokio
Zojoji es un templo budista con siglos de historia, antiguo lugar de descanso de la familia Tokugawa y un espacio muy significativo dentro del budismo Jodo. Además, es uno de esos templos que sorprenden por contraste: la entrada principal se alinea directamente con la Torre de Tokio, creando una imagen espectacular que mezcla tradición y modernidad al mismo golpe de vista.
Además del edificio principal, merece la pena recorrer la zona donde verás cientos de estatuas jizo decoradas con gorritos y molinillos de colores. Cada una está dedicada a la protección de niños y bebés, y aunque es una zona pequeña, transmite una calma muy especial.
Si pasas por esta zona durante tu viaje, intenta verlo al atardecer: la luz naranja iluminando la torre y el templo es una vista preciosa de Tokio.

Templos y santuarios famosos en Osaka
Si vas a dedicar un día a Osaka y quieres combinar historia, ambiente local y buena comida, estos son los templos y santuarios que más merecen la pena. La ciudad tiene un pasado muy largo, así que aquí encontrarás desde templos del siglo VI hasta santuarios con una arquitectura totalmente distinta a la que verás en Kioto o Tokio.
Si quieres ideas para completar tu visita por la ciudad, puedes echar un vistazo a nuestra Guía completa de Osaka, donde te contamos rutas sencillas, lugares donde comer bien y planes para aprovechar el día al máximo.
Sumiyoshi Taisha, santuario con un puente precioso
Sumiyoshi Taisha es uno de los santuarios más antiguos y especiales de Japón. Su arquitectura (llamada sumiyoshi-zukuri) es anterior incluso a la llegada del budismo, así que no se parece a ningún santuario de Kioto o Tokio: líneas rectas, colores vivos y tejados muy característicos.
Lo primero que verás es el Sorihashi, un puente rojo arqueado que cruza el estanque y que se ha convertido en uno de los símbolos de Osaka. Cruzarlo da un poco de vértigo, pero la vista desde arriba (y desde abajo) es preciosa.
El santuario es grande y está lleno de pequeños recovecos, desde puestos donde comprar amuletos hasta rincones más tranquilos para pasear entre árboles. Si vas en Año Nuevo o durante festivales locales, encontrarás un ambiente muy animado, con puestos de comida y familias visitando el santuario para pedir buena suerte.
Namba Yasaka Jinja, el santuario de la cabeza de león en Osaka
Namba Yasaka Jinja es uno de esos santuarios que no te esperas encontrar en mitad de la ciudad. Su escenario principal tiene forma de una enorme cabeza de león (shishi), con una boca abierta de más de 12 metros. Si te fijas, verás que tiene altavoces ocultos en los ojos y la boca, porque el escenario se utiliza en festivales y eventos locales.
La leyenda dice que esta cabeza de león “devora” la mala suerte y atrae la buena fortuna, así que no es raro ver a personas rezando frente a ella para pedir protección, éxito o simplemente buena energía.
Aunque es pequeño, es un santuario súper especial y muy fácil de visitar: está a pocos minutos andando desde el corazón de Namba. Suele haber poca gente, así que puedes hacer fotos con calma, observar los detalles y disfrutar del ambiente sin prisas.

Katsuoji, el templo de los daruma
Katsuoji es uno de los templos más especiales de la región de Osaka y una excursión perfecta si te apetece ver algo diferente sin alejarte demasiado de la ciudad. Está en Minoo, a unos 30–40 minutos del centro y es famoso por sus miles de daruma repartidos por todo el recinto: grandes, pequeños, sonrientes, serios, alineados en escaleras o escondidos entre los jardines.
La historia del templo está muy ligada a la suerte y la perseverancia. Mucha gente compra un daruma, le pinta solo un ojo al pedir un deseo y vuelve más adelante para pintarle el segundo cuando lo ha cumplido. Por eso el templo está lleno de ellos… ¡Y cada daruma cuenta una historia distinta!
El entorno es precioso, con estanques, puentes, colinas y un ambiente muy calmado. Puedes combinar la visita con el paseo hasta la cascada de Minoo, uno de los rincones naturales más bonitos de Osaka, especialmente en otoño cuando el bosque se tiñe de rojo.
Gracias a las redes sociales está ganando fama, pero todavía no está abarrotado de gente. Por eso, Katsuoji suele sorprender gratamente a todo aquel que lo visita. Es una excursión perfecta si te apetece ver un templo diferente.
Otros templos y santuarios famosos de Japón
Además de Kioto, Tokio u Osaka, hay muchísimos templos y santuarios repartidos por todo el país. Estos son los más conocidos fuera de las grandes ciudades y que merece la pena incluir en tu viaje si estás cerca.
Todaiji (Nara), templo del Gran Buda
Todaiji es uno de nuestros templos favoritos de todo Japón y una parada obligatoria si visitas Nara. Su sala principal, Daibutsuden, es uno de los edificios de madera más grandes del mundo y alberga una estatua gigantesca de Buda de 15 metros. Verlo en persona es impresionante.
El templo forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y está rodeado por el famoso parque de Nara, donde viven los ciervos sika. Es habitual que se acerquen buscando comida (con mucha confianza, a veces demasiada), pero forman parte del ambiente único de este lugar.
Después de visitar el Gran Buda, puedes recorrer el recinto con calma: las puertas monumentales, los pasillos amplios, el aroma a madera antigua y los pequeños detalles tallados a mano hacen que la experiencia sea mucho más que “ir a ver una estatua”. Al ser uno de los templos más famosos de Japón, te recomendamos ir a primera hora para evitar multitudes.

Kasuga Taisha (Nara), santuario de faroles en el bosque
Kasuga Taisha es un santuario precioso, escondido dentro del bosque de Nara. Está rodeado por árboles altos, caminos de tierra y una hilera interminable de faroles de piedra cubiertos de musgo. Cuando el sol se filtra entre las ramas, parece un escenario sacado de una película.
El santuario es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es conocido por sus más de 3.000 faroles de piedra y metal, que se iluminan dos veces al año en el Mantoro, uno de los festivales más mágicos de la zona. Además, el recinto principal está pintado en un rojo intenso precioso, típico de los grandes santuarios sintoístas.
El camino para llegar es parte de la experiencia: ciervos paseando y un ambiente muy especial que mezcla naturaleza y espiritualidad.

Itsukushima Jinja (Miyajima), el santuario del torii flotante
Itsukushima Jinja es un santuario imprescindible si viajas a Hiroshima o Miyajima. Impresiona su torii flotante: cuando la marea sube, parece que levita sobre el agua; cuando baja, puedes acercarte caminando y ver su estructura de madera desde muy cerca.
El santuario es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y está construido sobre plataformas que se elevan y descienden suavemente con las mareas. Pasear por sus pasarelas es una experiencia muy guay, especialmente si haces noche y puedes acercarte al atardecer, cuando la luz naranja cae sobre la bahía y los turistas se han alejado.
El ambiente en Miyajima mezcla espiritualidad, mar y naturaleza. Ciervos sueltos, callecitas llenas de tiendas pequeñas, olor a ostras a la parrilla y vistas a la montaña… Un sitio que merece la pena incluso si ya conoces otros santuarios.

Daishoin (Miyajima), templo lleno de figuras y rincones tranquilos
Daishoin es uno de esos templos que sorprenden incluso si ya has visitado varios en Japón. Está situado en la ladera del monte Misen y es conocido por sus miles de pequeñas estatuas, ruedas de oración, escaleras llenas de faroles y salas decoradas con muchísimo detalle.
A diferencia de otros templos muy turísticos, Daishoin suele estar bastante tranquilo. Puedes explorar sin prisa, descubrir figuras escondidas, hacer girar las ruedas sutra (dicen que hacerlo tiene el mismo mérito que leer los textos completos) y disfrutar de las vistas del mar entre los árboles. Uno de los rincones más especiales es la cueva de los 500 rakan, iluminada con cientos de lámparas.

Kumano Nachi Taisha (Wakayama), santuario con una cascada espectacular
Si vas a Kumano Nachi Taisha te va a sorprender muchísimo. El santuario está en plena montaña, rodeado de naturaleza y justo al lado verás Nachi-no-taki, una de las cascadas más altas de Japón. Reconocerás la imagen de la pagoda roja con la cascada detrás, pero verla en directo es otra cosa: el sonido del agua, el aire fresco, el ambiente…
Forma parte del Kumano Kodo, una red de antiguos caminos de peregrinación declarados Patrimonio de la Humanidad. No hace falta recorrer toda la ruta: puedes llegar en bus hasta la zona del santuario y hacer solo los senderos cortos que conectan los diferentes templos y miradores.
Es una visita perfecta si te apetece un santuario rodeado de naturaleza. Eso sí, está un poco alejado de las grandes ciudades, así que encaja mejor si ya estás viajando por la península de Kii o si te apetece un día diferente fuera de las rutas más típicas. Si te cuadra en tu itinerario, merece muchísimo la pena.

Templos poco conocidos de Japón que merece la pena descubrir
Además de los templos más famosos, Japón está lleno de rincones tranquilos y preciosos que si no los conoces, podrías pasarlos por alto. Son lugares con menos gente, más naturaleza y un ambiente muy especial. Aquí van algunos que realmente merecen que los conozcas:
Otagi Nenbutsuji (Kioto): templo con cientos de estatuas
Si no conocías Otagi Nenbutsuji, ¡estás de suerte! Es el templo de Kioto al que volveríamos una y otra vez. Está escondido en la zona de Arashiyama, lejos del ruido y de la masificación.
Lo primero que llama la atención son sus más de 1.200 estatuas rakan talladas a mano. Cada una tiene una expresión distinta: algunas sonríen, otras parecen estar charlando, otras están rezando, tocando un instrumento o incluso sosteniendo objetos inesperados. Una actividad muy divertida es observarlas e ir escogiendo vuestra favorita durante el paseo.
El entorno también suma muchísimo a este templo. Está rodeado de naturaleza, con musgo, árboles y una luz muy bonita por la mañana. Si buscas un templo tranquilo, diferente y con un puntito mágico, este es uno de los mejores de Kioto.

Kuramadera (Kioto): templo entre montañas y senderos
Kuramadera es perfecto si te apetece un templo rodeado de naturaleza. Se encuentra en las montañas al norte de Kioto y llegar ya es toda una experiencia. Viajarás en un tren que avanza entre el bosque, pasarás por un pueblo pequeñito y un sendero que sube entre árboles altísimos hasta llegar al recinto principal.
El templo está ligado a historias de monjes, guerreros y leyendas japonesas (aquí se dice que entrenó el mítico Yoshitsune). El ambiente es especial: aire fresco, silencio, cedros enormes y esa sensación de haber salido del mundo durante un rato.
Puedes hacer solo la subida hasta el templo o continuar el sendero completo que cruza la montaña hasta Kibune (¡un pueblo que te recomendamos mucho visitar!). Es una de las excursiones más bonitas de Kioto si te gusta combinar templos, naturaleza y aventura.
Hasedera (Kamakura): flores y miradores todo el año
Hasedera es uno de los templos más agradables de Kamakura. Su jardín cambia muchísimo según la época: hortensias en junio, colores otoñales en noviembre, ciruelos en marzo… Cada estación transforma el ambiente y hace que la visita sea distinta.
Nada más entrar verás estanques, caminos cuidados y pequeñas estatuas de Jizo repartidas por el recinto. La subida hasta el mirador merece totalmente la pena: desde arriba se ve la bahía de Kamakura y las casitas tradicionales encajadas entre colinas.
Dentro también se encuentra la impresionante estatua de Kannon, la diosa de la compasión, una de las más grandes de la zona. Es un templo muy completo: jardines, miradores, salas tranquilas y un ambiente relajado incluso cuando hay gente. Perfecto si te apetece una excursión desde Tokio con templos, mar y buen rollo.

Sanzenin (Ohara): un templo con jardines preciosos
Sanzenin es ideal para hacer una excursión desde Kioto. Está en Ohara, un pueblito rodeado de montañas y arrozales al que se llega en un bus directo desde la ciudad. Su jardín de musgo es una maravilla. Pequeñas estatuas de piedra asoman entre el verde, algunas con expresiones divertidas y otras con una serenidad que te deja tonto mirando un rato. Desde los pasillos de madera puedes sentarte a contemplarlo y descansar.
Sanzenin es perfecto si te agobian los templos masificados o si quieres una mañana más tranquila dentro de tu ruta por Kioto. Sumado a lo bonito que es el entorno de Ohara, la visita se siente como una pequeña escapada dentro del viaje.
Daigoji (Kioto): visita una pagoda del siglo X
Si buscas un templo con menos gente, Daigoji es ideal. Es un templo que está un poco alejado del centro de Kioto, así que suele haber menos gente, y eso permite disfrutarlo con más calma. Su joya más famosa es la pagoda de cinco pisos del siglo X, uno de los edificios de madera más antiguos de la ciudad.
El recinto es enorme y muy agradable para pasear: estanques, puentes, caminos rodeados de arces y zonas amplias donde el ambiente es súper tranquilo. En otoño es uno de los mejores sitios de Kioto para ver el momiji, con tonos rojos y naranjas que parecen sacados de una postal. Además, Daigoji es Patrimonio de la Humanidad, así que si te interesa combinar historia, arquitectura y naturaleza en una sola visita, aquí tienes un templo súper completo.
Zenkoji (Nagano): un templo muy espiritual
Zenkoji es uno de los templos más importantes de Japón y uno de los pocos que mantiene un ambiente espiritual muy auténtico. Está en pleno Nagano y sigue siendo un templo vivo, donde cada día se realizan rituales y ceremonias a las que puedes asistir sin problema.
Una de las experiencias más curiosas del templo es recorrer el pasaje oscuro bajo el santuario principal. Se dice que, si encuentras la llave sagrada en la oscuridad total, tendrás buena fortuna. Puede sonar raro, pero es una parte muy especial de la visita y mucha gente la recuerda como uno de los momentos más diferentes del viaje.
El camino que lleva al templo, Nakamisedori, está lleno de tiendecitas tradicionales con dulces locales, encurtidos, artesanía y pequeñas cafeterías donde parar antes o después de la visita. Zenkoji es perfecto si te apetece ver un templo con historia, ambiente local y un punto diferente a los típicos.

Yamadera (Yamagata): escaleras y vistas increíbles
Yamadera impresiona antes de llegar a él. Está construido en la ladera de una montaña y para visitarlo hay que subir más de mil escalones entre árboles, rocas y pequeños altares que van apareciendo en el camino. Puede parecer duro, pero el entorno es tan tranquilo y bonito que la subida se hace casi meditativa.
Por el camino verás estatuas cubiertas de musgo, miradores naturales y pequeños pabellones de madera colgados sobre el precipicio. Cada tramo tiene su encanto, pero lo mejor está arriba: un mirador espectacular desde el que se ve todo el valle, con montañas, pueblitos y trenes que pasan entre arrozales. Si el día está despejado, es una de las vistas más bonitas del viaje.
Yamadera es perfecto si quieres un templo diferente, rodeado de naturaleza y sin agobios. Además, está muy bien conectado en tren con Yamagata y Sendai, así que puedes incluirlo fácilmente como excursión de medio día. Si te gustan los lugares con un toque aventurero y espiritual, este te va a flipar.
Ryoanji (Kioto): templo con un jardín seco
Ryoanji te sorprende por lo que no tiene: un jardín seco (karesansui) formado por 15 rocas sobre un mar de grava blanca cuidadosamente peinada. Este templo es Patrimonio de la Humanidad y una de las obras maestras del zen japonés. Lo curioso es que desde ningún punto del mirador se pueden ver las 15 rocas a la vez. ¡Siempre falta una! Dicen que es una metáfora sobre la imperfección, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuál era la intención del diseño original.
Más allá del jardín zen, el recinto es muy agradable para pasear. El estanque Kyoyochi, rodeado de vegetación y caminos tranquilos, suele pasar desapercibido pero es una de las partes más bonitas del templo. En otoño, los colores del follaje reflejados en el agua son increíbles.
Ryoanji suele ser un templo más relajado que otros grandes imprescindibles de Kioto, así que es perfecto para hacer una pausa entre visitas y bajar revoluciones. Si vas después de primera hora, la luz del jardín seco suele ser más suave y agradable.
Shitennoji (Osaka): uno de los templos más antiguos de Japón
Shitennoji es uno de los templos más antiguos del país y el primero construido oficialmente por el Estado. Fue fundado en el año 593 por el príncipe Shōtoku, figura clave en la introducción del budismo en Japón, así que visitarlo es casi como retroceder más de 1.400 años en el tiempo.
El recinto está organizado siguiendo un diseño muy poco común hoy en día: pagoda, pabellones y puertas perfectamente alineados de norte a sur. Es un lugar tranquilo, nada masificado, donde puedes pasear con calma, ver a los locales rezar o visitar la pagoda de cinco pisos.
Si vas por la mañana encontrarás a vendedores montando pequeños mercadillos en los alrededores (especialmente los días 21 y 22 de cada mes). Es una visita perfecta si te apetece ver un templo histórico pero sin las multitudes típicas de Kioto.
Cómo visitar templos y santuarios en Japón sin perderte lo mejor
Visitar templos y santuarios en Japón es una de las partes más bonitas del viaje, pero también una de las que más dudas genera. ¿Hay normas? ¿A qué hora es mejor ir? Aquí van algunos consejos prácticos que te servirán en cualquier templo y santuario del país.
Etiqueta básica para templos y santuarios
Aunque cada recinto es distinto, hay algunas pautas generales que te ayudarán a integrarte mejor:
- Purifícate antes de entrar: en los santuarios encontrarás una fuente con cazos. Primero manos, luego boca (sin tocar el cazo con la boca), y listo.
- Sigue el flujo del espacio: en los templos suele haber un camino claro. No pasa nada si te equivocas, pero evita entrar en zonas cerradas o reservadas a monjes.
- Respeta el ambiente: habla bajito, no comas dentro y evita apoyarte en estructuras antiguas.
- Rezar, donar o simplemente observar: puedes hacerlo como los locales o simplemente mirar. Nadie te va a juzgar, haz lo que te haga sentir cómoda.
La mejor hora para visitarlos
Depende mucho del templo o santuario: algunos están abiertos 24 horas (como Fushimi Inari Taisha o muchos santuarios menores) y otros tienen horarios concretos, normalmente entre 8:00 y 17:00–18:00. Con esto claro, aquí van algunas pautas que suelen funcionar casi siempre:
- A primera hora (justo cuando abren) es el mejor momento para los templos famosos: luz suave, ambiente tranquilo y menos grupos.
- A última hora de la tarde también es buena opción: hay menos visitantes, el ritmo es más calmado y la luz es muy bonita para hacer fotos.
- Evita el tramo de 10:00 a 14:00 en los imprescindibles (Kiyomizudera, Sensoji, Todaiji…), sobre todo en temporada alta.
- Si es un santuario abierto 24h, como Fushimi Inari, ir temprano o al atardecer marca la diferencia: mismo lugar, experiencia totalmente distinta.
- Si te gustan las fotos sin gente, madrugar un poco es la solución más fácil y efectiva. Japón premia a quienes se levantan temprano.
- En otoño e invierno anochece pronto (sobre las 17:00), así que no dejes los templos para última hora.
- Como norma general, los templos cierran antes que los santuarios, así que puedes organizar el día dejando estos últimos para el final.
Consejos para elegir qué templos ver en tu viaje
Con tantos templos y santuarios repartidos por Japón, elegir cuáles incluir en tu ruta puede hacerse un poco cuesta arriba. No hace falta verlo todo (ni de lejos), así que lo mejor es seleccionar según tu estilo de viaje, tus tiempos y lo que te apetezca vivir. Aquí van algunas ideas para ayudarte a decidir.
Si es tu primera vez en Japón
En un primer viaje, lo ideal es combinar templos muy representativos con otros que transmitan esa sensación de “Japón profundo” sin multitudes. Suelen gustar mucho los grandes imprescindibles: Kiyomizudera, Kinkakuji, Fushimi Inari Taisha, Sensoji y Todaiji. Te dan una visión súper completa de la arquitectura, la espiritualidad y la estética japonesa.
Si quieres una guía rápida para orientarte antes de montar el itinerario, puedes echar un ojo a nuestro blog Qué ver en Japón: los imprescindibles de norte a sur, donde resumimos lo esencial para un primer viaje sin agobios.
Si buscas sitios tranquilos
Para viajar sin prisas, evitando masas y disfrutando más de la experiencia que de la foto perfecta, hay templos que encajan muchísimo contigo. En Kioto, Otagi Nenbutsuji, Sanzenin u Ohara son paraísos de calma. En Nagano, Zenkoji mantiene un ambiente espiritual precioso; y si te apetece naturaleza combinada con templos, Kuramadera o Yamadera te van a encantar.
Son lugares donde el ambiente es más local y puedes sentarte a escuchar el silencio sin que nadie te meta prisas para sacar la foto como sí pasa en los templos más famosos de Japón.
Si viajas con poco tiempo
Si tu viaje es corto, lo ideal es elegir los templos más famosos de Japón (¡o no si prefieres hacer una ruta alternativa!) que combinen bien entre sí y que estén cerca de otros puntos importantes de tu ruta. Por ejemplo, en Kioto, Kiyomizudera, Kinkakuji y Fushimi Inari forman un trío perfecto para ver lo más representativo sin complicarte. En Tokio, Sensoji y Meiji Jingu son visitas rápidas y muy diferentes entre sí, así que encajan genial en un itinerario ajustado.
Si necesitas una visión más global de cómo repartir templos, ciudades y experiencias en un viaje corto, puedes mirar nuestro blog sobre cómo hacer una ruta de 15 días por Japón.
Si quieres templos rodeados de naturaleza
¿La combinación de templos, árboles y silencio es lo que buscas? Hay lugares donde la naturaleza forma parte de la experiencia tanto como la arquitectura. En Kioto, Kuramadera y el camino hasta Kibune son de lo mejorcito si te apetece un día más verde. En Yamagata, Yamadera mezcla montaña, escaleras infinitas y vistas brutales del valle. Y si viajas por la zona de Hiroshima, Daishoin en Miyajima tiene un ambiente mágico entre bosque y mar.
Son templos que se viven más caminando que mirando, perfectos si lo que buscas es reconectar un poco en mitad del viaje.
¿Quieres que te ayudemos a elegir los templos perfectos para tu viaje?
Elegir templos en Japón puede ser un mundo: hay miles, cada uno con su historia, su ambiente y su magia. Si quieres evitar líos y centrarte en disfrutar, nosotras podemos ayudarte a crear una ruta que encaje contigo de verdad.
Si te apetece que organicemos todo tu viaje a Japón, templos incluidos, el Viaje completo es tu opción. Y si prefieres llevar las riendas pero con una guía clara y un itinerario hecho a tu medida, entonces el Diseño de ruta encaja perfecto contigo.
Tú cuéntanos cómo te imaginas el viaje… y nosotras hacemos el resto.
